El pasado sábado, día de San Silvestres, tocaba volver a desempolvar la silla para seguir cumpliendo con la tradición.
El 2011 ha sido un año difícil, pero de recordárnoslo, día tras día, ya se encargan los telediarios. Por ello, no voy a dedicarle ni una palabra más al tema.
Haciendo uso del dicho
"al mal tiempo, buena cara" afronté el último día del año, tomando la salida en la San Silvestre de Laviana, una de las más madrugadoras de cuantas se celebran en nuestra región.
Llevo años completando el recorrido empujando la silla que amablemente me cede mi gran amigo Miguel Moreno. ¡¿Cuántos kilómetros recorridos?!... Si la silla hablara...
Hasta el 2009 era mi hija Aitana quien hacía de copiloto, tomándole el relevo el pasado año José Manuel Gamonal, otro gran amigo.
"Gamo", en esta ocasión, y como si del programa "Lluvia de Estrellas" se tratara, se convertiría en Papá Noel.
A las 11:00 horas me reunía con varios amigos para subir calentando hasta Tiraña, lugar donde, un año más, se daría la salida de la prueba.
¡Me encanta la San Silvestre!. Es un día en el que la gente "pierde el miedo" a ponerse un dorsal y se decide a participar en esta mítica carrera.
Prueba de ello, los más de trescientos inscritos en esta edición.
Es, sin lugar a dudas, un día de fiesta en el que amigos, con los que uno comparte buenos momentos durante el año, nos juntamos para ser partícipes de la última carrera del año.
Pero lo bueno de la San Silvestre es que, además de la gran cantidad de gente que se decide a calzarse las zapatillas para quemar la suela, multitud de amigos se juntan para esperarnos en la zona de meta.
Antes de seguir, me gustaría hacer un alto en el camino para mostrar mi más sincera enhorabuena a Diego Suárez que, por segundo año consecutivo, ha sido el gran ganador de esta edición, registrando un nuevo record de la prueba.
¡Enhorabuena crack!. Desde ahí arriba, mucha gente se habrá alegrado de tu victoria. Amigos que, al igual que yo, saben lo mucho que te lo curras durante el año.
La suerte hay que buscarla.
Volviendo a lo que ha sido para mí la prueba, decir que, a pesar de bajar disfrazado y empujando la silla, lejos de lo que pueda parecer, posiblemente sea la carrera en la que más sufro de todas las que hago a lo largo del año (y no son pocas).
Es un día en el que intento ponerle un toque de humor al asunto, sin descuidar el lado competitivo que me caracteriza. Lo cortés no quita lo valiente.
La salida, como siempre, rapidísima completando el primer kilómetro en ritmos de 3'15'' min/km y el segundo en 3'28''.
Es a partir del kilómetro dos donde la cosa se pone chunga, ya que el terreno pica ligeramente hacia arriba y se echa de menos poder bracear para ir comiendo metros a los 3.700 que componen esta San Silvestre.
Los 1.000 metros que separan los kilómetros dos y tres se me hacen muy duros, pero consigo mantener un buen ritmo (4'05''), en gran parte, gracias a mi copiloto que, a pesar de llevar el corazón a 180 p.p.m., conseguía que mi fatigado rostro reflejara una sonrisa. Está claro que hacemos un gran equipo.
Por fin, entramos en Laviana y la cercanía de la meta, acompañada del numeroso público que nos esperaba, hacen que los últimos metros sean mucho más llevaderos.
El objetivo estaba cumplido. Habíamos conseguido arrancar una sonrisa a la gente que nos animaba, cosa que en estos tiempos que corren no es tarea fácil.
Papá Noel se encargó de ir repartiendo caramelos durante todo el trayecto.
Así, encaramos la recta de meta para, una vez más, despedir el año corriendo y esperando que sean muchos más los que nos queden por delante...
¡Qué vosotros lo veáis!.
Datos del Suunto "Quest":
- Tiempo: 13' 40''
- Distancia: 3'70 km
- Velocidad media/km: 3'42
El 2011 ya es historia y el 2012 presente y futuro. Un futuro, el cuál espero sea (al menos) llevadero para todos los que os lo merecéis. Que el 2012 no se cebe con nadie, es uno me mis deseos para este año.
Gracias a todos los que estáis conmigo, por hacer que los buenos momentos sean muy dulces y los menos buenos no se conviertan en un trago demasiado amargo.
Que el 2012 no nos transforme la realidad con cosas materiales.
Mientras haya salud y gracia para afrontar lo que el futuro nos depare...
¡¡Podremos con todo!!.